Mostrando entradas con la etiqueta Lo "Alternativo". Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Lo "Alternativo". Mostrar todas las entradas

23 septiembre 2011

Los Expedientes Rock+noRock


Esta sección tenía el potencial de ser muy interesante pero, por razones ajenas a Rock+noRock, posiblemente ya no lo sea tanto.

El capítulo de Los Simpson de 1995, "La Boda de Lisa", es conocido por haber antcipado varios eventos que terminaron siendo realidad en 2010. El más improbable e hilarante es el que aparece en el póster, arriba a la izquierda.


Todos nos hemos preguntado “¿qué habrá pasado con aquella banda que me gustaba tanto?”. Las elucubraciones se prestan para el morbo: ¿La vocalista acabó de teibolera en un bar de vaqueros en Oklahoma City?, ¿El “liro” murió por sobredosis?, ¿El bataco terminó vendiendo Amway?, ¿El del bajo anda dando lástima en reality shows para celebridades de tercera?... y otras por el estilo.

Desgraciadamente la realidad es mucho menos glamorosa que la especulación. Anteriormente los artistas cumplían un ciclo regular de nacimiento-auge-caída y generalmente acababan sus días con (algo de) dignidad. Ese ciclo ha mutado hacia algo más del tipo: nacimiento-auge-caída-separación porque los miembros ya no se soportan y/o su estilo ya no es popular-reunión porque se les acabó el dinero para pisto y/o drogas y quieren revivir viejas glorias. Esto quiere decir que en los últimos años, un montón de bandas de décadas anteriores se han reunido, como han podido (algunas de ellas con menos del 50% de los integrantes originales) y se han lanzado a giras mundiales para el perenne, aunque segundón, circuito de nostálgicos; siguiendo el ejemplo de Los Rebeldes del Ritmo o Los Hermanos Carrión.

Si preguntan por el paradero de todas esas bandas de los noventa, ochenta y anteriores, de las que no han oído hablar en 15 años, uno fácilmente (y con razón), podría asegurar que se disolvieron hace mucho. Se sorprenderían de saber que actualmente muchas de ellas están en, ejhm, “activo”. De hecho, no es estrictamente relacionado a éste artículo pero, mientras escribo esto alcancé de chiripa el video del nuevo sencillo de Red Hot Chilli Peppers, “The Adventures of Rain Dance Maggie”, la cosa más triste y mediocre que les haya escuchado de por vida. Desde luego los Peppers nunca se separaron, pero son un buen ejemplo de cómo una banda insiste en estar, sólo por estar.

Esto es consecuencia de un grave defecto en la cultura popular de los últimos 10 años y que constantemente mencionamos aquí en Rock+noRock: Es muy evidente que hay un gran hueco en el lugar que antes solía ocupar el Rock. Como el Indie quedó muy lejos de llenar esos zapatos, algunos han visto la oportunidad de repetir una pequeña rebanada del pastel... de la fiesta pasada.

En conclusión, lo que se antojaba como una interesante pregunta con infinitas posibilidades y resultados incendiarios: ¿En dónde quedó -aquella- banda?, termina teniendo la misma aburrida respuesta: “Pues por ahí anda... como perro sin dueño”.

Y a todo esto:

Y... ¿Dónde quedó Garbage?




Garbage fue probablemente una de las 5 bandas o artistas más consistentes como hacedores de hits durante los noventa; sin embargo hoy día son sub-apreciados y poco recordados. Por alguna razón que escapa a mi entender, los fanáticos se alinearon con bandas contemporáneas como Smashing Pumpkins, Radiohead, The Cranberries o Björk y dejaron desarropado a Garbage, que actualmente tiene muy poco movimiento en redes sociales. Ni siquiera tiene una página de Facebook o un grupo en Last.fm de fans nacionales.
Una cosa que he de admirarle a Garbage, es que su música ha envejecido muy bien. Es de las muy pocas bandas noventeras que puedo escuchar sin que empiece a sentir artritis y otros síntomas de envejecimiento.



Garbage es fundamentalmente: La voz y reina del minivestido, Shirley Manson, y Butch Vig, quien por si mismo ayudó a definir los noventa siendo productor de varios álbumes emblemáticos como Nevermind (Nirvana), Gish y Siamese Dream (Smashing Pumpkins), entre otros y por supuesto, todos los de Garbage.
Ahora, uno pensaría que el sonido de Garbage fue manufacturado a la medida por el genio Vig, pero en realidad si escuchan a la ex-banda de Shirley Manson, Angelfish, se darán cuenta que ya tenía el sonido Garbage desde mucho antes.






Angelfish- Suffocate Me.


El primer álbum de Garbage, homónimo, de 1995, fue excelente. Ni mandado hacer para mediados de los noventa. El estilo, la imagen y el sonido eran novedosos y embonaba perfectamente en los años post-grunge. Era sexy, sofisticado y travieso, pero también un poco renegado; ¡todo lo que un joven necesita para crecer sano y fuerte!.
Desde luego también tenía su dosis de angustia adolescente y pesimismo, motivos que son perfectamente plasmados en “Only Happy When It Rains”.

Garbage- “Only Happy When It Rains”


Oh sí, recuerdo haberle dedicado -algunas- a Shirley Manson pensando en este video en particular. Shirley Manson era en esa época el arquetipo de novia “alternativa”; muy sexy, sí, pero también podía sacarte un ojo y meterte media Dr. Martens en el trasero si la agarrabas de malas.


Un hecho poco conocido, es que los integrantes de Garbage nunca estuvieron de acuerdo en que se les considerara una banda “alternativa”. No se puede culpar al mundo por esto, después de todo, a mediados de los noventa cualquier cosa con guitarras, ropa raída o mala actitud se le consideraba “alternativa” por default. Los de Garbage hubieran preferido que se les considerara en el estilo Sci-Fi Pop; cosa que evidentemente nunca pegó.

El segundo álbum, “Versión 2.0” (1998), fue menos tirado a lo “alternativo” y más dado al Pop-Rock, pero aún, de escucha muy placentera y con una docena de sencillos que, a mi parecer, no recibieron la atención merecida. La banda decidió darle prioridad a los sencillos más comerciales y no tan interesantes, pero debajo de ellos había un racimo de perfectas canciones pop que prácticamente no alcanzaron a ver la luz, como Temptation Waits, Medication, The Trick is to Keep Breathing, You Look So Fine. ¡Excelente y poco reconocido álbum!.


Garbage- Temptation Waits (Fan Video) .


Entre producciones se dieron tiempo para grabar un par de temas exclusivos para película, #1 Crush, para "Romeo+Juliette" (1996), excelente, y The World is not Enough, de la saga Bond (1999), regularcita.

En 2001 editaron "Beautiful Garbage", no tan brillante como los anteriores y de nuevo, dando un paso más hacia el Pop simple, pero seguía siendo bastante bueno en general; aunque inexplicablemente tuvo muy limitado éxito comercial. Contribuyó seguramente el hecho de que a la Manson le dio en esa etapa por un look alienígena que no le vino nada bien.
Por ello, les dejo otro video del álbum anterior que, desde luego, me hizo dedicarle -otra- a Shirley, con su minivestido y calzones de bolitas... como el de “la patita” que va al mercado.

Garbage- I Think I'm Paranoid.  

Lo último que supimos de Garbage fue en 2005, con “Bleed Like Me”. La banda ya daba visos de andar muy desorientada desde el disco anterior. Y es que, verán, el problema de apostarlo todo al Pop, es que se corre un mayor riesgo de terminar haciendo música monótona y ordinaria. Cabe decir, que éste disco de Garbage era bastante Indie, si me permiten el comentario sarcástico: tenía 2 o 3 hits pequeñitos, sin mucho carácter y el resto era para ignorarse. ¡Aunque los videos son de un sensual casi profano!, la mejor Shirley Manson de la historia.

Garbage- Breaking Up The Girl.


Y aquí es donde digo que esta sección podría haber sido mucho mejor. Hubiera sido más interesante comentar que Shirley Manson se convirtió en actriz y que participó en la saga de culto de ciencia ficción: “Terminator: the Sarah Connor Chronicles” haciendo de robot malvado (hecho verídico). Y que Butch Vig se tiro a la depre y no produjo nada desde su años en Garbage (especulación)... pero en vez de ese clímax, el cierre se vuelve muy ordinario.
Sí, Garbage está a punto de lanzar nuevo material, aún sin título, para Octubre. No es que tenga dotes de profeta, pero si nos apegamos a la evidencia, seguramente el disco será una gran decepción, igual que toda esa epidemia de “regresos” lastimeros. La razón es triste pero contundente: los artistas, salvo muy contados casos, también tienen fecha de caducidad.

#1 Crush y los videos más sexies e impopulares de Garbage, Why Do You Love Me y Sex Is Not the Enemy,  en el Canal de Videos Rock+noRock.


Comparte este artículo en...
Twitter Facebook Stumbleupon Delicious Digg Favorites More

19 septiembre 2011

Apología Rock+noRock, vol. 1


“... Y sin embargo, se mueve”- Galileo Galilei
El hombre sabio, el investigador acucioso y el obsesivo compulsivo acostumbran revisar los pasos andados para cerciorarse que no dejaron cabos sueltos en el camino. Ustedes juzgarán en qué categoría caigo; yo... voy por un poco de los tres.
Lo que leerán a continuación no es un artículo R+nR, esto es Rock+noRock Redux (sí, me vale, llevo dos años queriendo utilizar apropiadamente la palabra redux en una oración).





Arcade Fire


En 2004 todos los medios, indie y no-indie, declararon unánimamente a esta banda como la mejor cosa desde la vacuna contra la polio. En sus primeros años, Arcade Fire, de origen quebequense, parecía estar compuesta por un grupo de menonitas renegados y virados a hipsters. Desde entonces se han sofisticado un poco, a grado de parecer una suerte de Blondie vagamente emo. Siendo menos majadero, diría que me recuerda a los entrañables aunque actualmente poco reconocidos Cocteau Twins (por lo menos las partes lideradas por Régine Chassagne, co-vocalista).

Antes de continuar, un par de precisiones:
1.- Quiero empezar diciendo que -técnicamente-, nunca declaré que Arcade Fire apestaba.
2.- Aunque inicialmente esta banda fue adoptada e idolatrada universalmente por hipsters, hay que decir que esto fue completamente accidental (o tal vez, una entre un millón, la hipsteriza le atinó); Arcade Fire no es, repito, no es una banda hipsterienta de las que tanto despotricamos aquí. Por el contrario, creo que es de las muy pocas bandas que se podrán recordar de esta década tan árida que nos ha tocado ver pasar.

Cabía en mi la suspicacia, después de todo, esta banda fue glorificada en innumerables ocasiones por la misma bola de imbéciles que suelen glorificar “la nueva cosa indie del día”, así que guardé prudencia.

Uno de mis motivos para ser suspicaz es, que su primer álbum se titula “Funeral” y, ¡en serio!, ¿quién le pone a un álbum “Funeral”?, es aceptable si se trata de una banda de metal gótico o darkwave/etéreo, pero en cualquier otro caso suena sospechosamente pretencioso y bastante emo; ¡en verdad!. Después, uno se entera que el título se debe a que durante la grabación del disco, los integrantes sufrieron la pérdida de varios seres queridos, y entonces uno se siente un poco cretino por haber pensado mal.

Mi otro motivo para sospechar era que, al bote-pronto, Arcade Fire me recordaba mucho a Sigur Rós, y el problema con Sigur Rós es, árdale a quien le arda, que es una banda con una sola canción, “Hoppípolla”, que es increíblemente bella, pero el resto de su música es más aburrida que el apio, sólo un hipster, más interesado en pretender que en la música, lo encontraría interesante (ya saben, del tipo “uh-uh, escucho rolas de 8 minutos de una banda sinfónica islandesa, soy -tan- original y sensible, ¡miren que intelectual, we!”). Es música linda, sí, pero después de dos tracks seguidos uno empieza a desear no haber nacido por el aburrimiento; aunque reconozco que es excelente para ir corriendo a la gente cuando la fiesta acabó.

“... Y mientras tanto, en el Salón de la Justicia”, o: Regresando de la divagación.



Bien. Arcade Fire NO ES puro oropel y nada de sustancia, por el contrario, son una banda bastante compleja y de ángulos contrastantes: solemne, sombría, incluso depresiva y dolorosa, sin embargo, también melodiosa, optimista e inocente. Pero no se confundan, definitivamente no es un grupo que quiera explotar el nicho de los idiotas adolescentes lastimeros y auto-flagelados de lágrima fácil, ¡no!. Esta banda logra exitosamente involucrarnos en una experiencia entrañable y a veces sobrecogedora; más cuando uno se pone a buscar el -verdadero- significado de sus letras, cosa que no recomiendo para nada. Cuando busqué la interpretación de “In the Backseat”, una de mis favoritas, terminé arropado hasta la cabeza y asumiendo posición fetal por dos días; lo más triste desde Remy (hint: no trata sobre faje)... así que, sugiero se apeguen sólo a las melodías.




Su primer LP, “Funeral”, es un “álbum concepto”; y quiero decir ¡uno verdadero!, no como los que suelen sacar algunas bandas para darse aires de grandeza, sólo porque ponen un puente abstracto en medio de todos los tracks. El “Funeral” en verdad cuenta una historia y parece haberse tejido como un todo desde el principio. -Es un disco excepcional y conmovedor-... y háganme caso en esto, porque no es algo que vayan a leer muy seguido por aquí.


Dejo a su consideración esta presentación en vivo de “In the Backseat”. En el performance, (min. 6:00) cuando la vocalista se desploma desvalida y es arropada por sus compañeros uno empieza a sentir que es demasiado barroco, cursi, muy tirado a lo emo, y es cierto, hasta que uno se entera que la canción habla sobre la muerte de la madre de Régine en un accidente de auto, y entonces uno empieza a sentir cómo la cara se le transforma en suela de zapato, cual dibujo animado.

Arcade Fire- In the Backseat


(Recuerdo que en esa secta donde accidentalmente caí, hicimos algo parecido, ¡caray!)


Algo completamente inusual en una bandita indie, es que su segundo álbum sea, si bien no tan bueno, por lo menos decente. Bueno, el “Neon Bible” va un poco más allá de lo decente. No tan brillante como el anterior, pero sigue siendo un muy buen álbum.

Desgraciadamente el tercero fue “el vencido”. “The Suburbs” (2010), es un poco decepcionante. Parece que conforme la banda fue sacando de forma artística su dolor, también perdió el dote fúnebre que la hacía tan especial. La banda muestra una cara mucho menos oscura; vaya, por lo menos verlos en vivo ya no induce al llanto.
Sin embargo, The Suburbs contiene Sprawl II (Mountains Beyond Mountains), una perfecta canción pop como poco se ha visto desde los '80. Adicionalmente se puede ver a Régine enseñando chamorrón y en actitud provocadora, en algo que sólo puede definirse como el periodo “Cindy Lauper Goes Amish”. En los dos videos presentados se puede apreciar la evolución antes/después, pasando de crónicas de velorio y elegías al recuerdo de sus años como mall-rats.

Arcade Fire- Sprawl II (Mountains Beyond Mountains)


Ahora, aquí viene la parte de la reivindicación. Hago énfasis en ésto porque implica una parte fundamental del concepto original y contenidos de este blog, y siento que nunca he podido expresar con suficiente elocuencia.

Caso específico: Es muy probable que si revisan redes sociales dedicadas a música, encuentren etiquetado a Arcade Fire como Hipster y hasta Emo. Bueno, personalmente no lo veo así pero eso es irrelevante, el punto es que, si así lo fuera, ¡está bien!.
La hipsteriza fantoche es conocida por repudiar bandas al momento que estas alcanzan éxito comercial o mediático. Considero que eso es estúpido. Los artistas y su música, mientras se mantengan honestos y humildes, deben ser valorados no importando la fama o notoriedad ganada. Perder la característica de “subterráneo” no demerita en ninguna medida la calidad del artista.

Verán, parafraseando a un poco exitoso ex-seleccionador nacional de amargo recuerdo, “lo que me quiebra las pelotas”... del estilo de vida y universo musical hipster, es que se apresura a la alabanza insensata de bandas mediocres que no valen la pena... pero cuando sí lo valen, se les debe reconocer.

Los hipsters son como el mercado accionario, ambos se basan en meras especulaciones y valores inventados; de igual forma, éstos no aprecian la música por su calidad, sino por el charolazo de lo “alternativo” que aparenten ser, su imagen y algunas otras frivolidades.

Bien, Arcade Fire no es una banda de moda, no es una banda , es una banda que ustedes de verdad deben conocer si les gusta la música pues, como ya mencioné, es de las muy pocas que con los años vamos a poder recordar; de lo muy, muy poco de bueno que nos dejó la década pasada.

Al principio mencioné que éste no es un artículo R+nR, pues Arcade Fire no necesita presentación y, aunque sin culpa de ello, forma parte del catálogo hipsteriento ya conocido que... es justamente de lo que NO se trata Rock+noRock.
Sin embargo, si alguien aún no les conoce, puedo asegurarles que se han perdido de una experiencia musical muy interesante.

Apéndices:

a) Si ya conocían a Arcade Fire, como es probable, sepan que cuenta con nuestro apoyo total. Si aún no lo conocen, bueno, les deseo que hayan regresado con bien del exilio o del búnker donde pasaron en confinamiento solitario la década anterior. Ahora que nos acompañan de nuevo en la civilización, puede empezar visitando esta banda.

b) Mi querella con esta fea situación de -lo hipster- es que, aparentemente se ha perdido el norte en la manera en que solíamos apreciar la música. Hoy día, una banda parece valer más por el bullicio tramado en las redes sociales o por el peinado de los integrantes que por la música que hacen.

Comparte este artículo en...
Twitter Facebook Stumbleupon Delicious Digg Favorites More

30 septiembre 2010

El Disturbio de las Tigresas en Bikini

Que el título no los confunda, esta entrada no aborda al equipo de porristas reggaetoneras del Club América en Ciudad Neza.

Bikini Kill
Bikini Kill +
Le Tigre


Mini-Bio
La avanzada de bandas femeninas durante los noventa debe en gran parte su existencia a Bikini Kill, que desde finales de los ochenta fundó las bases para lo que a la postre se conoció como el Riot Grrrl, un movimiento post-punk/neo-punk, formado por bandas compuestas exclusivamente o lideradas por mujeres, que influyeron en forma determinante la escena “Alternativa” hasta su decadencia alrededor de 1998... sí, el año en que todo se fue a la mierda.

De hecho, este artículo también pudo llamarse “Empoderamiento 101”.


Bikini Kill- Rebel Girl


La historia primaria de Bikini Kill empieza, como la de casi todas las bandas noventeras, en un campus universitario; a diferencia de las banditas actuales, cuya historia generalmente empieza en una junta de directivos disqueros o en la cama de algún productor... ¿me doy a entender? (sí, hoy vengo más filoso que de costumbre).

La ex-desnudista Kathleen Hanna, Kathi Wilcox y Toby Viali publicaban un pasquín feminista llamado Bikini Kill, posteriormente decidieron encausar sus esfuerzos ideológicos formando una banda con el mismo nombre.


Bikini Kill Kathleen Hanna
Informe
Las presentaciones en vivo de Bikini Kill estaban cargadas de contenido social, más allá de las contestatarias letras y actitud poco recatada (como se aprecia en la foto, previa a la era del depilado brasileño), Kathleen Hanna convertía las tocadas en auténticas arengas políticas, donde se entusiasmaba a las asistentes a pasar al escenario y tomar el micrófono para discutir temas de género.

La primera grabación de Bikini Kill fue Revolution Girl Style Now, un Demo grabado en cassette y distribuido de manera independiente, seguido del más formal EP Bikini Kill en 1991. Durante el año siguiente y en la gira de la banda por Europa, se filmó el documental “It Changed My Life: Bikini Kill in the U.K.”, y para 1993 las publicaciones independientes estaban de plácemes con el estilo “tan alternativo” del Riot Grrrl, por lo que Bikini Kill convocó a un boicot mediático, por considerar que el movimiento estaba siendo malinterpretado y comercializado... una pequeña muestra, tal vez, de la -integridad- de la generación noventera a la que se refería Billy Corgan recientemente; hoy día, letra muerta.

Bikini Kill- New Radio


A su regreso a Norteamérica Bikini Kill trabaja con la reputada Joan Jett, a quien Hanna cita como una importante fuente de inspiración estética para el Riot Grrrl. Jett produce el sencillo Rebel Girl y su lado B New Radio, aquí revisados.
La actitud renegada e insumisa de la banda siguió reflejándose en sus últimos dos álbumes, Pussy Whipped de 1994 y Reject All American de 1996. Bikini Kill se separa en 1998, justo el año en que... bueno, ya saben.


Le Tigre
El mismo año de la separación de Bikini Kill pero en la ciudad de Nueva York, Kathleen Hanna forma Le Tigre, una banda que se aleja del Punk crudo para experimentar con lo electrónico pero en ningún momento abandona sus tendencias feministas, aunque en Le Tigre el contenido político es más simbólico que explícito, también su imagen y acto en vivo son más políticamente correctos, sofisticados incluso; hipster friendly si se quiere.

El debut de Hanna y compañía como Le Tigre es el álbum homónimo de 1999, seguido de Feminist Sweepstakes en 2001 y This Island de 2004.

Le Tigre- After Dark



Le Tigre
Dictamen R+nR
Si a estas alturas se están preguntando cuál es la diferencia entre Bikini Kill y Avril Lavigne... en serio, deben abandonar las premisas de este blog inmediatamente y no volver nunca, no quiero ser descortés pero ya son bienvenidos.

Es triste ver cómo la fértil cultura noventera se extinguió. Hoy día es muy difícil encontrar artistas que perpetúen la manifestación política inherente al Rock. La línea genealógica de bandas femeninas se ha interrumpido y en la actualidad es prácticamente imposible citar artistas que llenen los zapatos de las PJ Harvey, las Liz Phair, las Juliana Hatfield, las Anie Di Franco o hasta las Sheryl Crow y las Sarah Maclachlan. Tal vez puedan citarse algunos dignos pero débiles intentos dentro del Indie como Cat Power, Feist o Bat For Lashes, pero estas artistas están muy lejos de alcanzar los niveles del mainstream que, como es sabido, están dominados por absurdas caricaturas poperas del viejo modelo Alternativo y los consecuentes intentos (y desgraciadamente exitosos) por tomar artistas infantiles y convertirlos en iconos culturales del Pop, como en las Britneys, las Gagas, las Hannas Montana, las Beyoncés, las Rihannas y los peleles de HSM.

Le Tigre- TKO


¿Qué quise decir con esto? Meditémoslo un poco. La cultura-pop en los noventas se generó en los campus universitarios, la cultura-pop hoy día se genera en el patio de una escuela primaria... Llámenme exagerado, pero a eso yo lo considero un GRAN paso hacia tras.

Para no quedarnos con el entripado

Le Tigre- Deceptacon


Playlist
Escucha Bikini Kill cuando- lleguen a tus oídos los vulgares tonos de un machista Hip-Hop o Reggaetón.
Escucha Bikini Kill en vez de- Avril Lavigne, Kathy Perry, Lady Gaga o cualquier otra golfa que finja marginalidad.

La (Improbable) Leyenda Rock+NoRock: Dicen que si se toca un disco de Bikini Kill al revés, se escucha un sermón de Norberto Rivera condenando el Derecho a Decidir.

!Nuevo, para usuarios R+nR PREMIUM!... que, hay que admitir que se parecen bastante a los regulares. En nuestro canal de YouTube hay un video de Bikini Kill ¡en una presentación de 1992! mucho antes de la era del video digital y previo a 1998, el año en que... ya saben.

No será la última vez que sabremos del Riot Grrrl en este blog así que, si les gustó, hagan barullo social...

Comparte este artículo en...
Twitter Facebook Stumbleupon Delicious Digg Favorites More

31 agosto 2010

Breve Despotricadero Anti-Pop

“El Pop es para Idiotas”- Billy Corgan

No está claro si esta declaración del peloncito Billy ha sido una manifestación de virilidad o producto de un arrebato senil.

En reciente entrevista, William Corgan (porque creemos que ya está muy viejo para decirle Billy), hizo una serie de declaraciones incendiarias que me motivaron a hacer algunas reflexiones un piquito más profundas.

Aquí la entrevista originalmente aparecida en el periódico Reforma.

Debo decir que, en principio estoy de acuerdo con lo citado por Don William, llevo diciendo lo mismo por años; lo que me desconcierta un poco es todo el contexto en el que se gestan estas aseveraciones.
Quiero creer que hubo errores de traducción, porque algunos conceptos suenan anacrónicamente apolillados.

Corgan empieza por decir que siempre ha defendido ser un artista alternativo. Bueno, no sé si la expresión “del año de la canica” les diga a algo, pero el “alternativo” y la canica son contemporáneos. Cualquier persona medianamente versada en música popular dejó de usar el término “alternativo” hace diez años ¿por qué William se viene a dar baños de “alternatividad” a estas alturas? Con qué va a salir después, con que ha descubierto un interesante concepto llamado redes sociales y que ya tiene su perfil en una llamada Hi5. Quiero decir ¿nadie le comentó que los años han pasado?, ¿Creerá que su tocayo Clinton sigue en la Casa Blanca?... como ya mencioné, -tal vez- se deba a un error de traducción.

William sigue: “Siempre he sido alternativo y me interesa romper las reglas del pop, porque es para idiotas y se ha reducido básicamente al negocio. El pop se ha basado en tomar a una banda buena y esclavizarla al modelo popero. Así, muchos grupos terminan perdiendo su esencia. No puedo imaginar a los grandes de los años 60 al servicio del negocio de hoy en día”.

Bueno, esto ya se ha mencionado en el Manifiesto del RocknoRock. Sinceramente estaba empezando a creer que yo era el único libre pensador moderadamente cuerdo que opinaba así. He tratado de explicar esto los últimos años con muy poco éxito, lo que me lleva a concluir que, o yo soy poco elocuente o mi audiencia es medio palurda... y popera.

La cosa se pone verdaderamente Bizantina a continuación. Corgan sigue: “La generación que nos tocó en los años 90 estaba llena de integridad y de pasión por la música, pero la que siguió se enfocó en mucha mierda”.

Esta declaración yo la twitearía en el popular hashtag #nomelasdesllorando. Es decir, estoy muy de acuerdo con la parte de la generación mierda pero, que la generación de los noventa era todo integridad y pasión, no sé, creo que está empujando las cosas más allá de sus límites.

Tengo un recuerdo vívido de esa década y, aunque en su momento también la consideré como el pináculo de la civilización occidental, al paso de los años me he dado cuenta que no fue tan pura y perfecta como quisiera(mos) recordarla; tuvo también sus sinsabores y su mucha cola que le pisen.
No voy a empezar un debate generacional en este momento, eso sería motivo de al menos un libro completo o un ensayo bien tripón.

No se puede negar que los noventa tuvieron un prolijo aporte cultural, pero igual lo tuvieron los ochenta y las décadas que le precedieron, cada una destacando a su manera; no así los 00's, tan mediocres que ni siquiera se han tomado la molestia de bautizarlos debidamente, yo (con inmerecida cortesía) me refiero a ellos como la década del milenio ¿alguien tiene algo mejor?

Quiero ser muy puntual en esto. En general apoyo totalmente lo que dice Don William, es simplemente que la manera de decirlo fue muy desafortunada, suena francamente como salido de la caricatura de un estereotipado personaje de la Generación X.

Más adelante en la entrevista, Corgan se lanza contra Lady Gaga. Ahí sí se mostró un poco más prudente, supongo que le sacó a patear (más) el avispero.
Sé que hay mucho roquerillo wannabe y poperos de clóset que son fans de ambos personajes, de la Gaga y de Smashing Pumpkins; en teoría, este episodio debería de ocasionarles una crisis de conciencia (esto es, desde luego, concediendo que tengan una conciencia), ya que, en la visión de Corgan, se confrontan directamente la vieja honestidad del alternativo con la plástica exhuberancia del pop. No quiero ser radical pero, esta es una de esas situaciones donde no se puede tener una pata en cada lado de la frontera, no sería coherente, como tampoco sería coherente poner un dispensador de condones en la parroquia local... -ahora sí que, o sea cómo- (¡¿?!).

Corgan termina diciendo (no se mencionan en el artículo online, sólo en la versión impresa):

“... Amo la música y, pese al pop y a lo estúpido que hay en la industria, creo que lo mejor, musicalmente hablando, está por hacerse...”

De nuevo, yo no sé de dónde sacó estos aires de grandeza, aunque es cierto que ya desde los noventa a Billy se le veía cada vez más perder contacto con la realidad y, como José Alfredo, sentirse superior a cualquiera.

Probablemente sea una cuestión semántica, pero la forma en que maneja el buen Billy los términos “alternativo, “pop”, etc... me hace pensar que está forevereado o que ya se amargó. Decir que el alternativo es cool y el pop es para idiotas me suena tan, tan, pero tan anticuado. Insisto, en esencia no es que esté en desacuerdo pero, seguir hablando de cosas alternativas es de ruquitos, y satanizar al pop en general es un poco excesivo. Vuelvo, yo no sé si a Corgan le dijeron que los tiempos han cambiado.

No es que el Pop per se sea malo; lo que a cualquier admirador del Rock debe (o debería) molestar, es ese pop con fines exclusivamente comerciales, sin sentido ni aporte, más allá de lo escandaloso. Ese pop frívolo, ramplón e infantil que domina la escena de la música popular desde hace más de diez años, personificado por divas enseñadoras de nalga, boybands para quinceañeras y para los sexualmente ambiguos, o las más peligrosas boybands con guitarritas, pretendiendo ser hombres, como la plaga de Nu-Metal y el Happy Punk que se manifestaron a principios de la década; banditas pop que se quisieron hacerse pasar por bandas genuinas, y desgraciadamente con bastante éxito en su intento.

Pero bueno, como dije, probablemente sea una cuestión de semántica. Aunque eso no quita que las declaraciones de Corgan suenen muy anticuadas.
Tampoco hay que perder de vista que, la primera etapa en la carrera de The Smashing Pumpkins terminó en una nota muy baja con los álbumes “Machina: the Machines of God” y “Machina II”, ambos del año 2000 con malas críticas y ventas; “Adore” que, aunque popular, ya acusaba algunos visos de decadencia en 1998. Y mejor ni mencionar la “segunda vuelta” de la banda, que regresó con “Zeitgeist”, en 2007.

Total que, The Smashing Pumpkins -Light-, digo esto porque aparte de Corgan, ninguno de los otros 3 miembros originales está presente, se presentaron en el Auditorio Nacional en el marco del Festival MTV World Stage México, compartiendo escenario con 2 bandas que, irónicamente representan todo aquello que la cultura alternativa de mediados de los noventa no representaba y repudiaba, 30 Seconds to Mars; que son una de esas boybands con guitarritas mencionadas anteriormente. No sé si a Corgan le mencionaron que se presentaría a lado de una banda que, de haber existido en 1995, el mismo les hubiera atravesado el cráneo de un escupitajo, porque vaya que son huecos estos emos, liderados por el también niño actor, Jared Leto.

… a toro pasado (también citado por otras fuentes como “Update”):

Vengo escribiendo esta entrada desde el hace una semana, pero apegándome a los más altos valores procrastinantes, resulta que se ha terminado hasta hoy.

Aparentemente el concierto de The Smashing Pumpkins Light resultó algo tibio. Sorpendió a muchos el hecho de que la banda de mayor cartel, The Smashing Pumpkins, destinada a cerrar el evento, se encargara de abrirlo en esta ocasión. Más que una afrenta a la trayectoria de los Pumpkins, representó una movida inteligente de los organizadores, que entendieron que no podían someter a los asistentes a 4 horas de tortura antes de ver a la banda estelar. En cualquier caso el objetivo no se cumplió, pues el recinto fue decayendo en asistencia y emoción con el paso de la noche.
Uno de los puntos más bajos de la noche fue el cierre de la actuación de The Smashing Pumpkins, que terminó con un montaje muy mal hecho de lucha libre... sí, está leyendo bien, lucha libre; en el que unos enmascarados rudos sometieron al líder de la banda para finalmente ser rescatado por los luchadores técnicos, según entiendo.
No sé si este espectáculo, que es malo hasta para los estándares del circo Atayde, sea considerado en la antigüa tierra mágica de Chicago (ciudad nativa de la banda) como un “performance alternativo”, porque aquí, simplemente es vulgar. Después de esto, el espectáculo sólo podía ir en una dirección, hacia abajo.

Es claro que The Smashing Pumpkins ya no es lo que algún día fue, ahora que se ve forzada a participar en un clásico show itinerante, de esos en los que sólo se animan a participar bandas desempleadas (sin álbum ni gira propios) o que claman por obtener un poco de atención.

Para concluir; independientemente de las anteriores disertaciones, este artículo podría resumirse en las siguientes sentencias:

Enunciado A: Los noventa no fueron tan grandiosos como quisiéramos recordarlos... sin embargo:

Enunciado (subordinado) B:
Los noventa son como la Grecia clásica comparados con la primera década del milenio, parecida al oscurantismo medieval.

Como no puedo dejar que un viejito forevereado me gane en declaraciones incendiarias en mi propio blog, termino con esta reflexión que intitulo “Donde Rock hubo, cenizas quedan”:

Desearía de todo corazón creer en la visión de Don William Corgan de que en los próximos años el Rock renacerá de entre sus cenizas y el reino de terror del Pop llegará a su fin. Sin embargo, me vuelvo pesimista por varios motivos; uno de ellos es que, hasta la fecha, no se ven trazos de que nuevas bandas puedan llenar los zapatos de sus antecesoras noventeras, por el contrario, el hueco es tan grande, que ha dejado campo para que bandas que ya estaban dos metros bajo tierra hagan regresos “vintage” como el de Alice in Chains, haciendo en 2010 exactamente lo que hacían y como lo hacían en 1994. Otras bandas contemporáneas amenazan con reuniones similares; algunas ya dieron muestra de lo patético que puede ser su intento, como el caso de Stone Temple Pilots, recién “reunidos” con todo y Scott Weyland que, no quisiera sonar draconiano pero, era mucho más talentoso cuando andaba hasta el copete de estupefacientes.

Como ya dije en varias ocasiones durante este artículo, apoyo incondicionalmente las declaraciones de Billy Corgan pero, creo que su mensaje no tienen quórum.
¿A quién exactamente le está hablando Billy cuando dice que “el pop es para idiotas”? ¿A los subnormales fans de 30 Seconds to Mars, a los de Lady Gaga, a los de Tokio Hotel, o a los de Green Day?

¿Cómo se le explica a una generación de idiotas que “el pop es para idiotas”? Ni a los pensadores clásicos se les hubiera ocurrido este calibre de paradoja.

Mejor aún.- ¿Cómo una generación tan limitada culturalmente, que usa la totalidad de su hemisferio derecho para controlar sus funciones vitales y el derecho para operar su teléfono celular va a poder distinguir entre el Rock y el Pop?

Para no cerrar esta nota en actitud bocabajeada, les dejo un video de The Smashing Pumpkins en su época más brillante. Puede ser usado como tutorial para banditas de Lilos y otros mamarrachos como los 30 Seconds to Mars, aunque sea para que sepan cómo solía sonar una banda de Rock.







Comparte este artículo en...
Twitter Facebook Stumbleupon Delicious Digg Favorites More

09 junio 2009

Manifiesto de Rock + No-Rock

Definición de la casa de los términos Rock-Pop-No Rock


Definir Rock y Pop siempre levanta llaga en quienes se aventuran en ese polémico debate. Lo único cierto es que ni los auto-nombrados especialistas podrían llegar a una convención en la que todos queden conformes. Considerando esto, la siguiente disertación se encarga de fijar la postura de este blog, con aspiraciones de e-zine, respecto al espinoso tema de los géneros fundamentales de la industria internacional de la música.

* Lea con atención ésta declaración: Las siguientes definiciones son válidas para efectos de este e-zine solamente.

Sería de criterios muy estrechos empezar a definir al Rock y al Pop como géneros fijos. Yo los veo más bien como los dos grandes reinos de la música popular contemporánea. A cada reino le rinden tributo una serie de géneros asociados.

Y bien, hubo un tiempo en que el perímetro del rock y el pop estaba muy bien definido, por temporadas se enfatizó, por temporadas se relajó un poco. Actualmente ésta frontera prácticamente ha desaparecido, convirtiéndose en una zona de libre de arancel para el uso y abuso de la industria discográfica que, convenientemente, ha urdido un plan maestro para liberar al consumidor de la necesidad de conocimiento y decisión.

Aunque lo anterior pudo sonar a poesía moderna, tiene sentido, me explico:
La industria, desde finales de los noventa, ha venido adoctrinando el gusto del consumidor hacia un estilo sin personalidad ni carácter.
Este mazacote genérico, fácil de acomodar en los anaqueles y en estaciones de radio conformistas, carece de definición, se trata de un “todo terreno” musical que abarca sin complicarse un espectro que va desde Britney Spears hasta Linkin Park, y desde La banda del Recodo hasta Paulina Rubio.

Hubo un tiempo, en aquellos militantes años noventa, en que uno era Mötley Crue o Guns'N Roses, Pantera o Metallica, Oasis o Blur. ¡Difícilmente había lugar para las medias tintas! Incluso había una profunda división entre los fans del Van Halen con David Lee Roth y el de Sammy Hagar.
Nótese cómo estamos hablando de bandas que compartían el mismo nicho, ni si quiera nos hemos metido con géneros y sub-géneros.

Para un metalero, incluso uno medio “poser”, era un pecado capital ser sorprendido escuchando algo de música Dance, ya no digamos algo del, entonces bien definido Pop. De igual forma, era poco probable encontrar un fan de Alfa Radio* escuchando, lo que en sus propias palabras y paupérrima apreciación era “música de guitarrazos”.
Aunque este sistema de castas llegaba a ser muy limitante y bastante absurdo, la riqueza en la oferta era tan vasta que no importa lo especializado de los gustos, se podía confiar en que SIEMPRE habría suficiente música para satisfacer las demandas musicales de cada quien en cuestión de géneros musicales, estilo e imagen. Uno podía encerrarse dentro del sub-género de su elección, sin necesidad de saber nada del exterior.

* Estación capitalina nacida en los 80's y vigente a la fecha, especializada en música dance, anodinos remixes y punchis-punchis en general; muy popular entre choferes de microbus y pubertos con problemas de desnutrición y/o/ergo con retraso mental moderado.

Las fronteras funcionaban y la paz se mantenía en el universo de la música.

Contrastando con este alto (y también mamón) nivel de especialización, actualmente
tenemos una especie de Macro-Géneros “one tune fits all”, útiles para toda ocasión, fácilmente intercambiables y prostituibles.


Ejercicio #1- del iPod y la Promiscuidad
(¡Atención, este ejercicio puede ofrecerle revelaciones muy dolorosas!)

Tome su iPod o el reproductor de medios digitales de su preferencia. Revise su directorio principal y seleccione la pestaña de Artistas. Seleccione una letra inicial al azar.
¿Encontró unas de Arjona arriba de unas de Arctic Monkeys, algunas de David Bisbal antes de unas de David Bowie o unas de Gabriel, Juan, seguidas de las de Gabriel, Peter? ¡o cualquier cosa que se le parezca!
Si el saco le queda, los resultados evidencian la cruda realidad ¡es un usted un degenerado! A usted le gusta por delante, por atrás, con animales, con niños y con viejitos.
No insinúo que podría ser usted un fan prototipo de Alfa Radio pero... a lo mejor un poco de complejo vitamínico B no le vendría mal, eh.
Vaya, puedo entender que tenga algunos excepcionales pecadillos culposos, todos los tenemos ¡que diablos! yo mismo no los confesaría. Pero una cosa es tener algunos deslices incómodos y otra cosa es tener un gusto musical tan disoluto.

No se trata de una forma chaquetera de “tolerancia”, sino de ser íntegro y consistente con lo que se cree y lo que se sabe.
Si usted fuera un aficionado al equipo del Guadalajara, jamás usaría una camiseta del América; ni aunque la ocasión lo demandase, como en un desfile del orgullo gay, un carnaval o en una feria medieval donde caracterizara al idiota del pueblo ¿verdad? Es una analogía muy pop (irónicamente), pero muy explícita. La idea que estoy defendiendo es la de ser congruente con uno mismo, y nada más.

Disclaimer de la redacción: No considero discriminación lo que dije sobre los americanistas. En verdad ellos son bienvenidos en este e-zine pero, se puede anticipar que aquí no se abordarán artistas reguetoneros, y seamos honestos, casi ningún americanista puede leer más de 2 párrafos seguidos o medio timeline de twitter, así que... ah no, se me informa que tampoco saben usan twitter, siguen con el hi5. Bueno, en fin.

En algún momento todo se derrumbó y nos quedamos con…


La música como producto de consumo.

Sería llevar las cosas demasiado lejos si pensamos en la música contemporánea como un arte. Desde luego, es una más entre muchas manifestaciones culturales contemporáneas pero ¿un arte? Arte es cocer tapioca y que no se haga chiclosa (el debate de la sobrevaloración de las, así llamadas, “bellas artes” quedará para mejor oportunidad y otro blog).

De tal suerte que, yo veo a la música popular más como una artesanía.
Y así funcionó muy bien durante prácticamente todo el siglo XX. La cultura, la moda y todas las tendencias nacían o se transformaban y siempre de la mano de estas, iba la música popular.
En los locos años veinte, el Jazz y el Charleston. Cuando hubo depresión, el Blues era la escapatoria. En tiempos de rebelión sin causa, el Rock & Roll asaltó. Una de las generaciones más pachecas de la historia redundó en el sofisticado Rock Progresivo y la Psicodelia. Europeos paridos en los escombros de la posguerra manifestaron su furia con el Metal, casi de inmediato, unos parias sin futuro lo hicieron con el Punk. Para una generación desesperanzada y aparentemente sin identidad, la indefinición de lo “alternativo” fue la respuesta.

Pausa para un Quiz
¿Qué podemos deducir de la cultura actual en tiempos de bandas “two hit wonders”, Mtv, emo y reguetón?

Acercándonos al fin del milenio y con toda la paranoia apocalíptica, aparentemente todo dejó de importar. La industria musical, antes nutrida, aunque no dominada por esos “artesanos”, los músicos, pasó a gerencia corporativa.
El control creativo en manos de estos bucaneros, ha llevado a la música (y también al cine) a su punto más bajo en décadas, al menos en lo que respecta a calidad y contenidos. Diferente historia es lo concerniente al éxito comercial, esto es un aspecto rebatible, considerando que la música dejó de ser principalmente una manifestación cultural para convertirse en un producto homologado, un objeto “diseñado” para venderse en cualquier mercado y llegar al mayor número de personas.

La industria logró esto manipulando y malinformando a una juventud en vías de desarrollo (¿o subdesarrollo?), inundando los medios de difusión e invadiendo las fronteras de los segmentos del mercado, antes bien diferenciados, hasta hacer de todo una masa casi uniforme.
Prueba contundente de éxito con el malévolo plan que la industria confabuló, se dio en los primeros años del milenio, cuando consiguieron venderle a unos intelectualmente desaventajados y confundidos consumidores de pop de MTV, un farsante álbum de dizque rock gótico, el “Fallen” de Evanescence.

Algunos dirán que esto es resultado de una mayor tolerancia y apertura; más atinado sería decir que es resultado de un gran CONFORMISMO y la poca disposición de conocer, informarse y desarrollar un criterio musical; pues siempre será más fácil seguirle la corriente a MTV o a la radio local de formato juvenil y ser un zombie consumista sin opinión propia, que buscar música que se adecue a nuestros gustos y expectativas.
Existe MUCHA MÚSICA nueva, seminueva y retro/clásica como para que cada sujeto cultive un gusto personal e individualizado, sin embargo, la mayoría optará por rendirse al mandato de la industria.
No estoy diciendo que cada uno deba, o pueda pero ¿por qué quedarnos con la música plastificada que nos ofrecen los medios tradicionales?

En un giro irónico, lo anterior llevó a la industria a...


El tiro por la culata

La masificación indiscriminada, la imposición del inflado formato del disco compacto para explotar al consumidor y el apelmazamiento de géneros juveniles (el segmento poblacional que más consume música) trajo como consecuencia que se perdiera la identificación y el apego a la música; lo que antes uno podía considerar como SU Música ahora es, en voz de Kansas “sólo polvo en el viento”, o siendo menos poéticos, basura hiper-comercial que pasa de moda en poco tiempo y no tiene continuidad.


Ejercicio #2
Hagamos un rápido test. Mencione cinco artistas o bandas nacidas después de 1999 que hasta la fecha se sigan manteniendo –¡ponga atención aquí!- que se mantengan como actos referenciales. Es decir, que siga llenando foros iguales o más grandes que cuando empezó, que se siga considerando innovadora o influyente, que la mayoría de sus sencillos editados sigan sonando en radio (no solo el de lanzamiento), que se haga cierta alharaca cuando lanzan nuevo álbum,

Si intentó el ejercicio con honestidad y aunque sea una tenue barnizada de objetividad, la inevitable conclusión es simple: ¡Llevamos más de una década sin una sola banda que valga la pena recordar o que se !

* Aclaración pertinente: Coldplay NO cuenta como banda digna de trascenderr a la historia (se argumentará sobre esto en entradas posteriores. Guarde sus berrinches infantiles para después. Por cierto, para usar como viñetas en el blog, tengo muchas fotomontajes de Chris Martin teniendo sexo homosexual y siendo violado por animales de granja, así que... si es fan de Coldplay, creo que no se va a encontrar aquí, lo siento)

La falta de apego a la música y a los artistas de parte de los consumidores han generado una nueva categoría de aficionado, algo que yo defino como el “Fan Light”, que tiene la capacidad de ser un “gran devoto” de docenas de bandas, aunque su devoción generalmente no alcanza para saber el nombre de los integrantes, los álbumes o los sencillos de la banda… y por si alguien no lo notó, estaba siendo sarcástico.

No es ninguna sorpresa que el formato del sencillo* haya colapsado y prácticamente desaparecido. Ante la oferta tan mediocre y repetitiva; qué Fan light va a estar dispuesto a comprar un par de sencillos, en lugar o adicionalmente al álbum de un artista, cuando fácilmente puede conseguir la versión pirata. Yo no me voy a dar baños de pureza, pero algo que jamás consideraría, es el comprar mercancía pirata de un artista digno de mi respeto. Desgraciadamente los principios de los nuevos Fans Light son mucho más flexibles.

*Sencillo o Single: Dícese de las canciones a promocionar de un nuevo álbum, vendidas en formato individual y comúnmente incluyendo un lado-B (sencillo no incluido en el corte final del álbum) o material extra; a veces para coleccionistas y fans ¡de los de verdad! o sólo para aficionados ocasionales.

Cada vez menos gente está dispuesta a gastar US$10 en el CD de la nueva banda de rompe y rasga, del que va a escuchar cuando mucho 3 canciones durante un verano, y que al siguiente se va a sentir culpable de haber comprado.
Nadie le es fiel a música mezquina y volátil que brinda tan poco placer y por la que siente tan poca pertenencia.

Por otro lado, el mazacote musical resulta muy poco satisfactorio y la “diversidad” artificial propuesta por la industria lo único que ha logrado es que la gente consuma más, pero compre menos. Esto tiene a las disqueras con un virote bien atravesado en el… gaznate y culpando de todo a los Fans Light, que ellos mismos engendraron.

Y así, pasamos por la esquina de…

La puta con el agujero en medio

Babilonia tenía la suya, la industria de la música se inventó una, ataviada en un binario vestido de brillo tornasol, el CD.

En la primera parte de este manifiesto, mencioné el rígido y en buena medida absurdo sistema de categorizar la música, que tuvo su auge durante los años ochenta y noventa; donde se llegó a excesos donde, era considerado algo sucio que un fan del Trash Metal escuchara algo de Speed Metal.
Yo mismo, durante cierto periodo en la segunda mitad de los noventa, después de haberme dejado seducir en mi pubertad por la crudeza del Grunge, dediqué mis afectos al Darkwave, específicamente en lo que en México se conocía como género -Etéreo- que, si cabe la observación, era un recóndito sub-género del Rock Gótico. Pese a esto, la oferta era lo suficientemente amplia como para mantenerme ocupado durante varios años en lo que dominaba la escena. Desde luego, nunca lo conseguí porque antes de darme cuenta, el año 2000 con su despersonalización y ausencia total de identidad ya nos tenía a tiro de piedra.

Las señales de decadencia eran abundantes e inequívocas. La venida de las boybands, los reality shows, las falsas divas adolescentes, las estrellitas pop haciéndose pasar por rockstars, las nacientes estrellitas del rock, que en realidad eran poperos con guitarritas, pretendían ser rockeros de verdad y trataban de comprarse un lugar en la escena a lado de algunas pocas bandas sobrevivientes de décadas anteriores.

Producto de una violación de parte de la industria sobre un aletargado Rock, nacieron un par de bastardos con “capacidades diferentes”... retardados pues; estos fueron el así llamado Nu-Metal y el Happy Punk, ambos en contubernio con los medios, terminaron de quitarle credibilidad y la poca aura que le quedaba al Rock.

Y se hizo la Obscuridad. El imperio de la unidad se impuso para beneplácito de las disqueras y los productores de música Pop, quienes desde entonces, habiendo asimilado y reproducido sintéticamente un extracto edulcorado de lo que alguna vez conocimos Rock, han inundado el mercado con estrellitas Rock que son bien vistas hasta en la escuelita dominical.
Este remedo de Rock es artificioso y lleno de falsedad, ¡sin embargo! No se puede negar que para la industria fue un gigantesco éxito, pues lograron vender un destilado de rock sin huevos a esos lerdos consumidores de Pop. En su momento, un locutor hizo la aguda observación de que Linkin Park eran los Back street Boys con guitarritas, y cuánta verdad había en sus palabras.

No más mercados sectorizados, ¿Para qué? si en el próximo disco de Justin Timberlake feat. Lupillo Rivera se puede encontrar toda la promiscuidad de géneros necesaria para pasar una noche agradable.


La espiral descendente

El estado actual de la música es, como decía don Trent Reznor (quien por cierto últimamente se ha vuelto rijoso), parecido al de una espiral que escarba en su misma porquería para hundirse en ella cada vez más.

Estábamos acostumbrados a que un artista o una banda hacía su debut, generalmente con mucho esfuerzo y después de haber pasado algunos años luchando por sobresalir en el ámbito local, pasando hambre y ensayando en lugares donde ninguna persona decente debería aventurarse. Después de batallar para que se les concediera tiempo aire en las estaciones de radio y ofrecer tocadas en foros con más ratas que fans, venían los primeros éxitos moderados en las listas de popularidad, hasta finalmente conseguir un contrato con alguna disquera decente.
Tras un primer álbum (a veces la espera se extendía hasta un segundo) que servía para ponerlos a la altura de los radares, las bandas tenían que demostrar de qué estaban hechas y superarse, o por lo menos mantenerse para su siguiente entrega discográfica. Si un artista no conseguía este objetivo, generalmente era repudiado por la crítica, castigado en las ventas y en el mejor de los casos, catalogado como un “One hit Wonder”. Su carrera estaba acabada.
Para los que sobrevivían, el camino a la consagración era largo y tortuoso. La gran mayoría no lo conseguiría, pero al menos conservarían su dignidad.

Actualmente, la polaridad de ésta lógica se ha invertido. Tenemos bandas nuevas que salen absolutamente de ningún lado pero, misteriosamente se estrenan directamente en los primeros lugares de los charts. Muchos incluso inician giras mundiales y no faltará el medio besa-traseros que los anticipe como los nuevos Beatles (en 2005 un medio internacional importante señaló a Coldplay como los sucesores de U2, verídico e indigno!).

Todo es miel sobre hojuelas en su debut. El problema viene al momento de, verdaderamente hacer carrera. Pues como se hizo notar más arriba en este documento; han pasado más de diez años sin que nazca una gran banda, una que pueda ser recordada como aquellas de antaño.
Los artistas, después de un arranque meteórico, se eclipsan en sus álbumes siguientes para nunca más alcanzar el nivel con el que empezaron su carrera.

A diferencia de décadas anteriores, actualmente los artistas se rehúsan a morir con la dignidad de un “One Hit Wonder”, en su lugar y ante la complacencia de la prensa que, tiene que ser bastante guanga pues la oferta no alcanza para ponerse muy críticos, las bandas insisten en lanzar producciones, en el mejor de los casos “cumplidoras”, aunque las más de las veces son mediocres y conformistas, soñando guajiramente con igualar el éxito artificial de sus inicios.

No quiero mencionar nombres pero, piense en dos o tres artistas nacidos en el umbral del nuevo milenio (YO cito a 1998 como el año que todo se fue a la mierda) y valore si han crecido o decrecido tanto musical como comercialmente. ¿De verdad, éstas son las bandas que dentro de veinte años recordaremos como lo que caracterizó la década del milenio? Si en el año 2020 Mtv prepara un Top 100 de clásicos del 2000 ¿alguien se va a acordar de ésta música? ¿serán recordados estos artistas como actualmente recordamos a, citando al azar: Led Zeppellin, Pink Floyd, Kiss, Nirvana, etc... ¿en serio? El escenario en mi opinión luce muy poco probable.


Caso de Estudio #1
Recordemos aquel lejano julio de 2005, cuando Interpol se presentó en México en pleno auge del popular álbum Antics. El lugar fue el Salón Mexica del WTC, un lugar para unas 7,000 personas, uno de los foros más pequeños para conciertos en la capital. Fue tal la euforia de los fans light, que el segundo concierto tuvo que suspenderse ante el peligro de una masacre a là News Divine por el aglutinamiento de gente. Bien, pues hoy día Interpol no llena en México ni un sani-rent, a pesar de que el álbum que siguió al Antics fue tratado con un inmerecido cariño por los medios. Vaya carrera meteórica… y en esa misma espiral podemos contar a bandas como, citando al azar: The Strokes, The Killers y muchos más. Pero no quisiera meterme con estas bandas, porque son de lo menos malo que nos ha dejado la década y este blog desea enfocarse no en tirar tomatazos sino en demostrar que hay opciones.


Música Pop / Cultura Pop

Debo empezar por aclarar que, esencialmente, no tengo nada contra la música pop. De hecho escucho mucha música pop en la actualidad. A todos nos gusta el pop, pues desde su definición, está hecho para ser popular y tan universalmente aceptado como sea posible. Irónicamente, ésta es la característica que más me molesta del pop; cuando, citando a Cerati, pasa de ser “música ligera” a ser un producto cuyo fin primordial es venderse.
Dicho lo cual...

No puede uno empezar a despotricar a gusto sobre la insoportable levedad de la música pop, porque de inmediato aparece algún perogrullo belicoso que, escudado en su “dialéctica” de cantina dominguera, arguye que toda la música, por el simple hecho de haber llegado a audiencias generales y considerarse como popular, aún dentro de un campo determinado es, por definición, música pop.
Para justificar esta desarticulada y acéfala deducción, aseguran que todo aquello que logra cierto grado de popularidad y producto de su propio éxito, termina siendo acogido por las masas, es en conclusión popular; luego entonces, si es popular, debe ser Pop. La lógica en esto es simplemente ridícula.
Lo que estos brutos pretenciosos están pasando por alto es el factor semántico de los términos pop/popular.
Cualquiera con algo de seso verá que, al aplicar este silogismo determinista y rígido, no sólo el rock, sino cualquier otro género existente sería declarado desierto, pues TODO, desde J.S. Bach, pasando por Tommy Dorsey, Bob Dylan y terminando con Nirvana, entraría en el universo del pop; puesto que, según estos melómanos de supermercado:

La música muy conocida es popular,
Lo Popular es, por definición, pop.
Luego entonces, toda la música conocida es pop.

De tal manera que: Ludovico Van Beethoven componía música pop, igual que Vicente Fernández, Megadeth y Lacrimosa, todos ellos conocidos atistas pop, cada uno en su arena.
No hace falta explicar por qué esta simplificación resulta una falacia ¿cierto?
Lo que sí haría falta explicar sería definir los límites de la, en mi opinión, demasiado bien ponderada música pop.
Sería yo mismo un sofista si me autorizara a definir qué es pop y qué no lo es. No sabría ni por dónde empezar, así que...

La controversia se resuelve muy fácilmente si aprendemos a diferenciar dos conceptos que se relacionan pero no son lo mismo: Cultura Pop y Música Pop.
Y aquí sí, el silogismo limitado y determinista empieza a funcionar. Black Sabbath, banda por muchos considerada la iniciadora del Metal, que dada su relevancia e influencia cobró gran popularidad con los años, al grado de convertirse en parte de nuestra cultura, de nuestra cultura popular… nuestra CULTURA POP. Lo que ¡en ningún momento la convierte en una banda de MÚSICA POP!

El concepto de cultura es amplísimo; no son solamente las grandes obras maestras de la literatura y la pintura. La cultura poco tiene que ver con la erudición y el alto conocimiento, cultura es todo aquello que nos define como civilización o como pueblo.

Los Egipcios tuvieron su cultura pop, igual que los Griegos y los Bizantinos. De hecho, lo que de éstas civilizaciones conocemos como CULTURA, en realidad es su CULTURA POP, es decir, su cotidianidad.
La cultura Pop se define por una cantidad de variables: La idiosincrasia, las costumbres, el folclor, las artes nobles, la vida pública y privada, los líderes de opinión, el consumo y desde luego, las –otras- manifestaciones artísticas, el cine, la televisión y claro, la música popular.

Clarificando este punto, creo que al menos por convención, a todos nos será más fácil diferenciar el universo del Rock, del Universo del pop, entendiendo por lo menos, que no toda la música que se vuelve popular, es necesariamente música pop.

Ahora, es virtualmente imposible definir los parámetros del pop y el rock, sería ocioso. Por lo tanto...


La Definición de No-Rock... al fin.

Como si no fuera suficiente embrollo hacer una dicotomía entre el Rock y el Pop, me he aventado este neologismo para hacer las cosas más interesantes.

Hace unos párrafos dije que, en el fondo, no tengo nada contra la música pop, lo que pasa es que hay de música pop, a música pop.
No se puede separar lo aceptable de lo inaceptable, sencillamente nadie tiene esa autoridad. Sin embargo, pintar una delgada línea roja entre el pop tóxico y el benigno es necesario para entender el tema y validar el contenido a este e-zine.
Y es que, verán, a mi la palabra “pop” me parece despectiva cuando se aplica a la música. Para los que tienen una pobre lectura de comprensión, repito, ¡No tengo nada contra la música pop! Lo que antes conocíamos como Rock, lleva chaqueteando y trastabillando más de diez años, así que desde hace algunos años, prácticamente todo lo que escucho es, aunque no me guste reconocerlo, pop. Pero si alguien dice que le gusta la música pop, por antonomasia, la gente pensará que escucha artistas como Britney Spears, Alejandro Sanz, Ke$ha, Beyoncé, Arjona, Black Eyed Peas, Hillary Duff y un largo e ignominioso etc... Todos ellos innegables artistas pop. Entenderán el dilema ahora ¿cierto? A nadie le gusta ser tomado por idiota, al menos sin merecerlo (de hecho ¡ya es bastante patético que sepa quién es Ke$ha!).

Bueno, después de nueve páginas, finalmente probé por qué no me gusta la -así llamada- música pop. Vamos con el No-Rock.

Durante los ochentas se usaba el chaquetero término de Rock-Pop para definir una variedad de música difícil de encasillar en uno u otro terreno. No funcionaba tan mal, puesto que en ese tiempo, el pop era respetuoso de su lugar y el Rock no era el objeto deslavado que es hoy día.
Dentro de este amplio espectro cabían sin problemas artistas como Billy Joel, pasando por Duran Duran y llegando hasta Def Leppard (de estos, teóricamente su razón social era el Hard Rock, aunque en realidad operaban de forma bastante popera). Todos esos formaban la gran familia del Rock-Pop.

Hacia los años noventa la relación se agrió y ambos universos delimitaron un profundo surco fronterizo, y si me permiten agregar de mi cosecha, esto era genial.
A finales del milenio, el panorama se empezó a ensuciar, como ya se manifestó en este documento.

Personalmente señalo a 1998 como el año en que todo se fue a la mierda. Año en que las boybands, las divas Lolitas y las -otras- boybands, las formadas por roquerillos de pacotilla, acapararon la escena de la cultura pop y la música pop.

Como expliqué anteriormente, para no confundir la crema de la nata, me saqué de la manga el No-Rock.
El No-Rock, para efectos de este blog, se usará para definir bandas que, aunque definitivamente no podrían ser contadas en las listas del rock, su propuesta es muy interesante como para ser consideradas como simples artistas pop.

Para resumir, el No-Rock no es rock hecho y derecho, pero es demasiado bueno para ser solamente pop.

Y así pues, de ahí nuestro mote de Rock + No Rock



De todo lo anterior puedo deducir las siguientes sentencias:

HECHO #1 El Rock es una ACTITUD

HECHO #2 El Rock no ha muerto, pero está en un coma profundo.

HECHO #3 La industria musical es el Enemigo.

HECHO #4 Dejar de escuchar música nueva es sinónimo de envejecer

HECHO #5 No me gusta el pop comercial ni los americanistas


Y como coup de grâce...

Comparte este artículo en...
Twitter Facebook Stumbleupon Delicious Digg Favorites More

08 abril 2009

Decálogo del Rock + NoRock

* Lea con atención ésta declaración: Las siguientes definiciones son válidas para efectos de este e-zine solamente.


Igual que el decálogo cristiano, en Rock + NoRock asumimos que no cumplirán estos mandamientos al pie de la letra pero ¿podrían al menos hacer un esfuerzo?
Es decir, entendemos que la carne se vuelve débil (sobre todo pasando los 25 y sin hacer ejercicio). Los deslices y placeres culpables son inevitables, pero hermanos, eviten dedicar su vida a la herejía en la medida de lo posible.



Amarás al Rock por sobre todas las cosas.

Esto es, que amarás al rock por sobre todas las cosas.

No tomarás el término “alternativo” en vano.
No clasificarás a cualquier banda como alternativa sólo porque se te hace bien “chida” y “original”. El alternativo se despidió el siglo pasado.

Santificarás el Rock Clásico
.
No blasfemarás su legado

Honrarás a los padres del Rock
.
Nunca cuestionarás su contribución a la música sin importar su género u origen.

SI Matarás… reguetoneros.
Simbólicamente hablando.

No sintonizarás MTV.
Pues ver MTV no es asegurarse un paso al infierno del Rock, es estar ya en él.

Escupirás los CD’s de las boybands o Divas para quinceañeras vírgenes.
Pues los conflictos de identidad sexual y la ñoñez no tienen cabida en el mundo del Rock-No Rock.

No Venerarás géneros impuros.
Como el nu-metal, el happy-punk o el emo.

No adorarás falsos ídolos de las listas de la popularidad.
Como el hip-hop y el R&B

No escucharás punchis-punchis o DJ`s.
Pues en este blog ni si quiera consideramos eso como música.

Comparte este artículo en...
Twitter Facebook Stumbleupon Delicious Digg Favorites More
Artículos Relacionados Rock+noRock