11 mayo 2009

(Continúa de "La Puta con el agujero en medio")
Lee el documento completo aquí



La Espiral Descendente



El estado actual de la música es, como decía don Trent Reznor (quien por cierto últimamente se ha vuelto rijoso), parecido al de una espiral que escarba en su misma porquería para hundirse cada vez más.

Estábamos acostumbrados a que un artista o una banda hacía su debut generalmente con mucho esfuerzo y después de haber pasado algunos años luchando por sobresalir en la escena, pasando hambre y tocando en lugares donde ninguna virgen debería aventurarse. Después de batallar para que se les concediera tiempo aire en las estaciones de radio y ofrecer toquines en lugares con más fans que ratas, venían los primeros éxitos moderados en las listas de popularidad hasta finalmente conseguir un contrato con alguna disquera decente.
Tras un primer álbum (o a veces la espera se prolongaba hasta un segundo o tercero) que servía para ponerlos a la vista de los radares, las bandas tenían que demostrar de qué estaban hechas y superarse, o por lo menos mantenerse en su siguiente entrega discográfica. Si un artista no conseguía este objetivo generalmente era repudiado por la crítica, castigado en las ventas y catalogado como “One hit Wonder”, en el mejor de los casos. Su carrera estaba acabada.
Para los sobrevivientes, el camino a la consagración era largo y tortuoso. La gran mayoría no lo conseguiría, pero al menos conservarían su dignidad.

Actualmente la polaridad de ésta lógica se ha invertido. Tenemos bandas nuevas que salen absolutamente de ningún lugar y misteriosamente se estrenan directamente en los primeros lugares de los charts. Muchos incluso inician giras mundiales y no faltará el medio besa-traseros que los anticipe como los nuevos Beatles (en 2005 un medio internacional importante señaló a Coldplay como los sucesores de U2, verídico e indigno!). Todo es miel sobre hojuelas en su debut.
El problema viene al momento de, verdaderamente hacer carrera. Pues como se hizo notar más arriba en este documento; han pasado más de diez años sin que nazca una gran banda, una que será recordada como aquellas de antaño.
Los artistas, después de un arranque meteórico, se eclipsan en sus álbumes siguientes para nunca más alcanzar el nivel con el que empezaron su carrera. A diferencia de décadas anteriores, los artistas se rehúsan a morir en dignidad como “One Hit Wonders”, en su lugar y ante la complacencia de la prensa, que tiene que ser bastante guanga, pues la oferta no alcanza para ponerse muy críticos, las bandas insisten en lanzar producciones, en el mejor de los casos “cumplidoras”, aunque las más de las veces son mediocres y conformistas, soñando guajiramente con igualar el éxito de sus inicios.
No quiero mencionar nombres pero, piense en dos o tres artistas nacidos en el umbral del nuevo milenio (recordemos que YO cito a 1998 como el año que todo se fue a la mierda) y valore si han crecido o decrecido tanto musical como comercialmente. ¿De verdad, éstas son las bandas que dentro de veinte años recordaremos como lo que caracterizó la década del milenio?
Si en el año 2020 Mtv prepara un Top 100 de clásicos del 2000 ¿alguien se va a acordar de ésta música?, ¿serán recordados estos artistas como actualmente recordamos a, citando al azar: Led Zeppellin, Pink Floyd, The Who, Kiss o Nirvana ¿en serio? El escenario en mi opinión luce muy poco probable.

08 mayo 2009

(Continúa de "El Tiro por la Culata)
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La puta con el agujero en medio



Babilonia tenía la suya, la industria de la música se inventó una, ataviada en su vestido de brillo tornasol.

En la primera parte de este manifiesto, mencioné el rígido y en buena medida absurdo sistema de categorizar la música, que tuvo su auge durante los años ochenta y noventa; donde se llegaba a tales excesos en que era pecado capital que un fan del Trash Metal escuchara algo de Speed Metal.
Yo mismo durante cierto periodo en la segunda mitad de los noventa, después de haberme dejado seducir en mi pubertad por la crudeza del Grunge, dediqué mis afectos al Darkwave, específicamente en lo que en México se conocía como género -Etéreo-. Esto, si cabe la observación, era un sub-sub-sub-sub-género del Rock Gótico. Pese a esto, la oferta era lo suficientemente amplia como para mantenerme ocupado durante varios años en lo que dominaba el género. Desde luego, nunca lo conseguí porque antes de darme cuenta, el año 2000 con su despersonalización y ausencia total de identidad ya nos tenía a tiro de piedra.

Las señales de decadencia eran hartas e inequívocas. La venida de las boybands, los reality shows, las divas del pop, el ascenso de Mtv, las estrellitas pop haciéndose pasar por rockers y las estrellitas del rock haciéndose pasar por pop y los nuevos rockerillos, que insulsamente trataban de ganarse un lugar en la escena junto a bandas de verdad. De una relación incestuosa entre el Rock y la industria, nacieron un par de bastardos con retraso mental moderado; el así llamado Nu-Metal y el Happy Punk, ambos en contubernio con los medios, terminaron de quitarle credibilidad y la poca aura que le quedaba al Rock.

Y se hizo la Obscuridad. El imperio de la unidad se impuso para beneplácito de las disqueras y los productores de música Pop, quienes desde entonces, habiendo asimilado y reproducido sintéticamente un extracto edulcorado de lo que alguna vez conocimos Rock, han inundado el mercado con estrellitas “one size fits all”. Este remedo de Rock es artificioso y lleno de falsedad, sin embargo! De parte de la industria fue un gigantesco éxito, pues lograron vender un destilado de rock sin huevos a esos lerdos consumidores de Pop.Un locutor hizo la aguda observación de que Linkin Park eran los Back street Boys pero con guitarritas, y cuánta verdad había en sus palabras.

No más mercados sectorizados, ¿Para qué? si en el próximo disco de Justin Timberlake feat. Lupillo Rivera se puede encontrar toda la promiscuidad de géneros necesaria para pasar una noche agradable.

06 mayo 2009

(Continúa de "La Música como pruducto de consumo")
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El tiro por la culata



La masificación indiscriminada, la imposición del disco compacto para explotar al consumidor y el apelmazamiento de géneros juveniles (el segmento poblacional que más consume música) lo único que logró fue que se perdiera la identificación y el apego a la música; lo que antes uno podía considerar como SU Música ahora es, en voz de Kansas “simple polvo en el viento”, o siendo menos poéticos, basura hiper-comercial que pasa de moda en poco tiempo y no tiene continuidad.

Ejercicio #1
Hagamos un rápido ejercicio. Mencione cinco solistas o bandas nacidas después de 1999 que hasta la fecha se sigan manteniendo –¡ponga atención aquí!- que se mantengan como actos referenciales. Es decir, que siga llenando foros iguales o más grandes que cuando empezó, que se siga considerando innovadora o influyente, que la mayoría de sus sencillos editados sigan sonando en radio (no solo el de lanzamiento), que se haga cierta alharaca cuando lanzan nuevo álbum,

Si intentó el ejercicio con honestidad y aunque sea una tenue barnizada de objetividad, la inevitable conclusión es simple: ¡Llevamos más de una década sin una sola banda que valga la pena recordar!
* personalmente señalo a 1998 como el año en que todo se fue a la mierda

La falta de apego e identificación de los consumidores han generado un especie de Fan Light que tiene la capacidad de ser un “gran devoto” de docenas de artistas, aunque su devoción generalmente no alcanza para saber el nombre de los integrantes, los álbumes o los sencillos de la banda… y por si alguien no lo notó, estaba siendo sarcástico.

No es ninguna sorpresa que el formato del sencillo* haya colapsado y prácticamente desaparecido. Ante la oferta tan mediocre y repetitiva; qué Fan light va a estar dispuesto a comprar un par de sencillos en lugar o adicionalmente al álbum de un artista, cuando fácilmente puede conseguir la versión pirata. Yo no me voy a dar baños de pureza, pero algo que jamás consideraría, es el comprar mercancía pirata de un artista digno de mi veneración. Desgraciadamente los principios de los nuevos Fans Light son mucho más flexibles.

*Sencillo ó Single: Las canciones a promocionar de un nuevo álbum, vendidas individualmente y generalmente incluyendo material extra-álbum; a veces para coleccionistas o fans ¡de los de verdad! ó sólo para aficionados ocasionales.

Cada vez menos gente está dispuesta a gastar US$10 en el CD de la nueva banda de rompe y rasga, del que va a escuchar cuando mucho 3 canciones durante un verano, y que al siguiente se va a sentir culpable de haber comprado.
Nadie le es fiel a música mezquina y volátil que brinda tan poco placer y por la que tiene tan poco sentido de pertenencia.

Por otro lado, el mazacote musical resulta ser muy poco satisfactorio y la “diversidad” artificial propuesta por la industria lo único que ha logrado es que la gente consuma más, pero compre menos. Esto tiene a las disqueras con un virote bien atravesado en… el gaznate y culpando de todo a los Fans Light, que ellos mismos engendraron.

Y pasamos por la esquina de…

(Continúa)

04 mayo 2009

(... Continúa de "Definición de la casa de los términos Rock, Pop y No Rock", primero de mayo)
Lee el documento completo aquí


La música como producto de consumo.



* Lea con atención ésta declaración: Las siguientes definiciones son válidas para efectos de este e-zine solamente.

Sería llevar las cosas demasiado lejos si pensamos en la música contemporánea como un arte. Desde luego, es una más entre muchas manifestaciones culturales contemporáneas pero ¿un arte? Arte es cocer tapioca y que no se haga chiclosa (el debate de la sobrevaloración de las así llamadas “bellas artes” quedará para mejor oportunidad en otro blog).

De tal suerte que, yo veo a la música popular más como una artesanía.
Y así funcionó muy bien durante prácticamente todo el siglo XX. La cultura, la moda y las tendencias nacían o se transformaban y siempre de la mano de estas iba la música popular.
En los locos años veinte, el Jazz. Cuando hubo depresión, el Blues era la escapatoria. En tiempos de rebelión sin causa, el Rock & Roll asaltó. Una de las generaciones más pachecas de la historia redundó en el sofisticado Rock Progresivo y la Psicodelia. Europeos paridos en los escombros de la posguerra manifestaron su furia con el Metal y más adelante unos parias sin futuro lo hicieron con el Punk. Para una generación desesperanzada y aparentemente sin identidad, la indefinición de lo “Alternativo” fue su respuesta.

¿Qué podemos deducir de la cultura actual en tiempos de bandas “two hit wonders”, Mtv, emo y reguetón? ¿Para pensar en ello? o tal vez no.

Acercándonos al fin del milenio y con toda la paranoia apocalíptica, aparentemente todo dejó de importar. La industria musical, antes nutrida, mas no dominada por esos “artesanos”, los músicos, pasó a gerencia corporativa.
El control creativo en manos de estos bucaneros, ha llevado a la música (y también al cine) a su punto más bajo en décadas, al menos en lo que respecta a calidad y contenidos. En lo que concierne al éxito comercial, es decir las ventas, son un aspecto rebatible, considerando que ahora la música dejó de ser una manifestación artística para convertirse en un producto homologado, un objeto “diseñado” para venderse al mayor número de personas.

La industria logró esto manipulando y malinformando a una juventud en vías de desarrollo y de por sí medio zopenca. Inundando e invadiendo los segmentos del mercado, antes bien diferenciados, hasta hacer de todos una masa casi uniforme.

Algunos dirán que esto es resultado de una mayor tolerancia y apertura; más atinado sería decir que es resultado de un gran CONFORMISMO y la poca disposición a conocer más sobre música, pues siempre será más fácil seguirle la corriente a Mtv o a la radio local de formato juvenil (al servicio de los intereses de la industria) que buscar música que se adecue a nuestros gustos y expectativas. Existe MUCHA MÚSICA nueva, seminueva y retro/clásica como para que cada sujeto desarrolle un gusto personal e individualizado, sin embargo, la mayoría optará por rendirse al capricho de la industria.
No estoy diciendo que cada uno deba, o pueda pero ¿por qué quedarnos con la música plastificada que nos ofrecen los medios tradicionales?

Irónicamente todo esto llevó a la industria musical a...

01 mayo 2009

BIENVENIDA

Y bueno, la inauguración de este blog con ganas de ser e-zine se planeó para el primero de Abril. Entre que me metí a un curso de coaching que resultó ser una secta y la suma de otros contratiempos (de origen NO porcino) terminamos estrenando hoy, primero de Mayo.

La leyenda cuenta que, el sistema de transporte subterráneo Metro en Ciudad de México fue inaugurado en 1969 con propulsión a caballo pues el sistema eléctrico no estuvo operativo para la fecha límite. Bien, pues vaya acostumbrándose a eso en este blog.

El programa original contempla muchos detalles que iremos incluyendo con el tiempo pero por ahora, presento al mundo el Manifiesto del Rock-NoRock; documento al que le achaco la culpa por el retraso pero que es la piedra angular del concepto en que se cimienta este blog y no podíamos empezar sin el. Además, ningún revolucionario, misántropo ó sociópata que se respete, puede darse el lujo de no tener un Manifiesto.

De tal suerte que...

Sean todos bienvenidos a este contestatario e-zine que no tiene pelos en la lengua ni usa cubrebocas.

08 abril 2009

Manifiesto del Rock-NoRock.

¡Así es! lo qué estaban todos esperando y tanto le faltaba a la blogósfera... otro blog de Música.

Bien, ya que por motivos desconocidos ha caído por aquí, disfrute la oferta de nueva música que aquí se ofrece.

Aunque este no es un "choro-based" blog, se sugiere encarecidamente que revise primero nuestro Manifiesto del Rock-No Rock.

He aquí el documento hasta su última edición:


Definición de la casa de los términos Rock-Pop y No Rock



Definir Rock y Pop siempre levanta llaga en quienes se aventuran en ese polémico debate. Lo único cierto es que ni los autonombrados especialistas podrían llegar a una convención en la que todos queden conformes. Considerando esto, la siguiente disertación se encarga de fijar la postura de este blog, con aspiraciones de e-zine, respecto al espinoso tema de los géneros fundamentales de la industria musical.


* Lea con atención ésta declaración: Las siguientes definiciones son válidas para efectos de este e-zine solamente.


Y bien, hubo un tiempo en que el perímetro del rock y el pop estaba muy bien definido, por temporadas se remarcó, por temporadas se relajó un poco. Actualmente ésta frontera prácticamente ha desaparecido, convirtiéndose en una zona de libre de arancel para el uso y abuso de la industria discográfica que, convenientemente, ha urdido un plan maestro para liberar al consumidor de la necesidad de conocimiento, gusto y sobre todo, decisión.

Aunque esto sonó a poesía moderna, tiene sentido, me explico:
La industria, desde finales de los noventa, ha venido adoctrinando el gusto del consumidor hacia un estilo sin personalidad ni carácter.

Este mazacote genérico y fácil de acomodar en los anaqueles y en las estaciones de radio conformistas carece de definición, se trata de un “todo terreno” musical que abarca sin complicarse, un espectro que va desde Britney Spears hasta Linkin Park, y desde La banda del Recodo hasta Paulina Rubio.

Hubo un tiempo, en aquellos militantes años noventa, en que uno era Van Halen o Def Leppard, Guns’n Roses o Metallica, Oasis o Blur. ¡Difícilmente había lugar para las medias tintas! Nótese cómo estamos hablando de bandas que compartían el mismo nicho, ni si quiera nos hemos metido con géneros y sub-géneros.
Para un metalero, incluso uno medio “poser”, era pecado capital ser sorprendido escuchando algo de música Dance, ya no digamos algo del, entonces bien definido Pop. De igual forma, era poco probable encontrar un fan de Alfa radio (estación capitalina especializada en punchis-punchis y mix comercial, de larguísima trayectoria y muy popular entre choferes de microbus) escuchando, en sus propias palabras y paupérrima apreciación: “música de guitarrazos”.

Aunque este sistema de castas llegaba a ser muy limitante, la riqueza en la oferta era tan vasta que no importa lo especializado de tus gustos, se podía confiar en que SIEMPRE habría suficiente música para satisfacer las demandas musicales de cada quien en cuestión de géneros musicales, estilo e imagen. Uno podía encerrarse dentro del sub-género de su elección, sin necesidad de saber nada del exterior.
Las fronteras funcionaban y la paz se mantenía en el universo de la música.

Contrastando con este alto (y a veces mamón) nivel de especialización. Actualmente tenemos una especie de Macro-Géneros, útiles para toda ocasión, intercambiables y prostituibles.


En algún momento todo se derrumbó y nos quedamos con…




La música como producto de consumo.


* Lea con atención ésta declaración: Las siguientes definiciones son válidas para efectos de este e-zine solamente.

Sería llevar las cosas demasiado lejos si pensamos en la música contemporánea como un arte. Desde luego, es una más entre muchas manifestaciones culturales contemporáneas pero ¿un arte? Arte es cocer tapioca y que no se haga chiclosa (el debate de la sobrevaloración de las así llamadas “bellas artes” quedará para mejor oportunidad en otro blog).

De tal suerte que, yo veo a la música popular más como una artesanía.
Y así funcionó muy bien durante prácticamente todo el siglo XX. La cultura, la moda y las tendencias nacían o se transformaban y siempre de la mano de estas iba la música popular.
En los locos años veinte, el Jazz. Cuando hubo depresión, el Blues era la escapatoria. En tiempos de rebelión sin causa, el Rock & Roll asaltó. Una de las generaciones más pachecas de la historia redundó en el sofisticado Rock Progresivo y la Psicodelia. Europeos paridos en los escombros de la posguerra manifestaron su furia con el Metal y más adelante unos parias sin futuro lo hicieron con el Punk. Para una generación desesperanzada y aparentemente sin identidad, la indefinición de lo “Alternativo” fue su respuesta.

¿Qué podemos deducir de la cultura actual en tiempos de bandas “two hit wonders”, Mtv, emo y reguetón? ¿Para pensar en ello? o tal vez no.

Acercándonos al fin del milenio y con toda la paranoia apocalíptica, aparentemente todo dejó de importar. La industria musical, antes nutrida, mas no dominada por esos “artesanos”, los músicos, pasó a gerencia corporativa.
El control creativo en manos de estos bucaneros, ha llevado a la música (y también al cine) a su punto más bajo en décadas, al menos en lo que respecta a calidad y contenidos. En lo que concierne al éxito comercial, es decir las ventas, son un aspecto rebatible, considerando que ahora la música dejó de ser una manifestación artística para convertirse en un producto homologado, un objeto “diseñado” para venderse al mayor número de personas.

La industria logró esto manipulando y malinformando a una juventud en vías de desarrollo y de por sí medio zopenca. Inundando e invadiendo los segmentos del mercado, antes bien diferenciados, hasta hacer de todos una masa casi uniforme.

Algunos dirán que esto es resultado de una mayor tolerancia y apertura; más atinado sería decir que es resultado de un gran CONFORMISMO y la poca disposición a conocer más sobre música, pues siempre será más fácil seguirle la corriente a Mtv o a la radio local de formato juvenil (al servicio de los intereses de la industria) que buscar música que se adecue a nuestros gustos y expectativas. Existe MUCHA MÚSICA nueva, seminueva y retro/clásica como para que cada sujeto desarrolle un gusto personal e individualizado, sin embargo, la mayoría optará por rendirse al capricho de la industria.
No estoy diciendo que cada uno deba, o pueda pero ¿por qué quedarnos con la música plastificada que nos ofrecen los medios tradicionales?

Irónicamente todo esto llevó a la industria musical a...


El tiro por la culata


La masificación indiscriminada, la imposición del disco compacto para explotar al consumidor y el apelmazamiento de géneros juveniles (el segmento poblacional que más consume música) lo único que logró fue que se perdiera la identificación y el apego a la música; lo que antes uno podía considerar como SU Música ahora es, en voz de Kansas “simple polvo en el viento”, o siendo menos poéticos, basura hiper-comercial que pasa de moda en poco tiempo y no tiene continuidad.

Ejercicio #1
Hagamos un rápido ejercicio. Mencione cinco solistas o bandas nacidas después de 1999 que hasta la fecha se sigan manteniendo –¡ponga atención aquí!- que se mantengan como actos referenciales. Es decir, que siga llenando foros iguales o más grandes que cuando empezó, que se siga considerando innovadora o influyente, que la mayoría de sus sencillos editados sigan sonando en radio (no solo el de lanzamiento), que se haga cierta alharaca cuando lanzan nuevo álbum,

Si intentó el ejercicio con honestidad y aunque sea una tenue barnizada de objetividad, la inevitable conclusión es simple: ¡Llevamos más de una década sin una sola banda que valga la pena recordar!
* personalmente señalo a 1998 como el año en que todo se fue a la mierda

La falta de apego e identificación de los consumidores han generado un especie de Fan Light que tiene la capacidad de ser un “gran devoto” de docenas de artistas, aunque su devoción generalmente no alcanza para saber el nombre de los integrantes, los álbumes o los sencillos de la banda… y por si alguien no lo notó, estaba siendo sarcástico.

No es ninguna sorpresa que el formato del sencillo* haya colapsado y prácticamente desaparecido. Ante la oferta tan mediocre y repetitiva; qué Fan light va a estar dispuesto a comprar un par de sencillos en lugar o adicionalmente al álbum de un artista, cuando fácilmente puede conseguir la versión pirata. Yo no me voy a dar baños de pureza, pero algo que jamás consideraría, es el comprar mercancía pirata de un artista digno de mi veneración. Desgraciadamente los principios de los nuevos Fans Light son mucho más flexibles.

*Sencillo ó Single: Las canciones a promocionar de un nuevo álbum, vendidas individualmente y generalmente incluyendo material extra-álbum; a veces para coleccionistas o fans ¡de los de verdad! ó sólo para aficionados ocasionales.

Cada vez menos gente está dispuesta a gastar US$10 en el CD de la nueva banda de rompe y rasga, del que va a escuchar cuando mucho 3 canciones durante un verano, y que al siguiente se va a sentir culpable de haber comprado.
Nadie le es fiel a música mezquina y volátil que brinda tan poco placer y por la que tiene tan poco sentido de pertenencia.

Por otro lado, el mazacote musical resulta ser muy poco satisfactorio y la “diversidad” artificial propuesta por la industria lo único que ha logrado es que la gente consuma más, pero compre menos. Esto tiene a las disqueras con un virote bien atravesado en… el gaznate y culpando de todo a los Fans Light, que ellos mismos engendraron.

Y pasamos por la esquina de…


La puta con el agujero en medio


Babilonia tenía la suya, la industria de la música se inventó una, ataviada en su vestido de brillo tornasol.

En la primera parte de este manifiesto, mencioné el rígido y en buena medida absurdo sistema de categorizar la música, que tuvo su auge durante los años ochenta y noventa; donde se llegaba a tales excesos en que era pecado capital que un fan del Trash Metal escuchara algo de Speed Metal.
Yo mismo durante cierto periodo en la segunda mitad de los noventa, después de haberme dejado seducir en mi pubertad por la crudeza del Grunge, dediqué mis afectos al Darkwave, específicamente en lo que en México se conocía como género -Etéreo-. Esto, si cabe la observación, era un sub-sub-sub-sub-género del Rock Gótico. Pese a esto, la oferta era lo suficientemente amplia como para mantenerme ocupado durante varios años en lo que dominaba el género. Desde luego, nunca lo conseguí porque antes de darme cuenta, el año 2000 con su despersonalización y ausencia total de identidad ya nos tenía a tiro de piedra.

Las señales de decadencia eran hartas e inequívocas. La venida de las boybands, los reality shows, las divas del pop, el ascenso de Mtv, las estrellitas pop haciéndose pasar por rockers y las estrellitas del rock haciéndose pasar por pop y los nuevos rockerillos, que insulsamente trataban de ganarse un lugar en la escena junto a bandas de verdad. De una relación incestuosa entre el Rock y la industria, nacieron un par de bastardos con retraso mental moderado; el así llamado Nu-Metal y el Happy Punk, ambos en contubernio con los medios, terminaron de quitarle credibilidad y la poca aura que le quedaba al Rock.

Y se hizo la Obscuridad. El imperio de la unidad se impuso para beneplácito de las disqueras y los productores de música Pop, quienes desde entonces, habiendo asimilado y reproducido sintéticamente un extracto edulcorado de lo que alguna vez conocimos Rock, han inundado el mercado con estrellitas “one size fits all”. Este remedo de Rock es artificioso y lleno de falsedad, sin embargo! De parte de la industria fue un gigantesco éxito, pues lograron vender un destilado de rock sin huevos a esos lerdos consumidores de Pop.Un locutor hizo la aguda observación de que Linkin Park eran los Back street Boys pero con guitarritas, y cuánta verdad había en sus palabras.

No más mercados sectorizados, ¿Para qué? si en el próximo disco de Justin Timberlake feat. Lupillo Rivera se puede encontrar toda la promiscuidad de géneros necesaria para pasar una noche agradable.


(Continúa de "La Puta con el agujero en medio")
Lee el documento completo aquí



La Espiral Descendente



El estado actual de la música es, como decía don Trent Reznor (quien por cierto últimamente se ha vuelto rijoso), parecido al de una espiral que escarba en su misma porquería para hundirse cada vez más.

Estábamos acostumbrados a que un artista o una banda hacía su debut generalmente con mucho esfuerzo y después de haber pasado algunos años luchando por sobresalir en la escena, pasando hambre y tocando en lugares donde ninguna virgen debería aventurarse. Después de batallar para que se les concediera tiempo aire en las estaciones de radio y ofrecer toquines en lugares con más fans que ratas, venían los primeros éxitos moderados en las listas de popularidad hasta finalmente conseguir un contrato con alguna disquera decente.
Tras un primer álbum (o a veces la espera se prolongaba hasta un segundo o tercero) que servía para ponerlos a la vista de los radares, las bandas tenían que demostrar de qué estaban hechas y superarse, o por lo menos mantenerse en su siguiente entrega discográfica. Si un artista no conseguía este objetivo generalmente era repudiado por la crítica, castigado en las ventas y catalogado como “One hit Wonder”, en el mejor de los casos. Su carrera estaba acabada.
Para los sobrevivientes, el camino a la consagración era largo y tortuoso. La gran mayoría no lo conseguiría, pero al menos conservarían su dignidad.

Actualmente la polaridad de ésta lógica se ha invertido. Tenemos bandas nuevas que salen absolutamente de ningún lugar y misteriosamente se estrenan directamente en los primeros lugares de los charts. Muchos incluso inician giras mundiales y no faltará el medio besa-traseros que los anticipe como los nuevos Beatles (en 2005 un medio internacional importante señaló a Coldplay como los sucesores de U2, verídico e indigno!). Todo es miel sobre hojuelas en su debut.
El problema viene al momento de, verdaderamente hacer carrera. Pues como se hizo notar más arriba en este documento; han pasado más de diez años sin que nazca una gran banda, una que será recordada como aquellas de antaño.
Los artistas, después de un arranque meteórico, se eclipsan en sus álbumes siguientes para nunca más alcanzar el nivel con el que empezaron su carrera. A diferencia de décadas anteriores, los artistas se rehúsan a morir en dignidad como “One Hit Wonders”, en su lugar y ante la complacencia de la prensa, que tiene que ser bastante guanga, pues la oferta no alcanza para ponerse muy críticos, las bandas insisten en lanzar producciones, en el mejor de los casos “cumplidoras”, aunque las más de las veces son mediocres y conformistas, soñando guajiramente con igualar el éxito de sus inicios.
No quiero mencionar nombres pero, piense en dos o tres artistas nacidos en el umbral del nuevo milenio (recordemos que YO cito a 1998 como el año que todo se fue a la mierda) y valore si han crecido o decrecido tanto musical como comercialmente. ¿De verdad, éstas son las bandas que dentro de veinte años recordaremos como lo que caracterizó la década del milenio?
Si en el año 2020 Mtv prepara un Top 100 de clásicos del 2000 ¿alguien se va a acordar de ésta música?, ¿serán recordados estos artistas como actualmente recordamos a, citando al azar: Led Zeppellin, Pink Floyd, The Who, Kiss o Nirvana ¿en serio? El escenario en mi opinión luce muy poco probable.

Decálogo del Rock + NoRock

* Lea con atención ésta declaración: Las siguientes definiciones son válidas para efectos de este e-zine solamente.


Igual que el decálogo cristiano, en Rock + NoRock asumimos que no cumplirán estos mandamientos al pie de la letra pero ¿podrían al menos hacer un esfuerzo?
Es decir, entendemos que la carne se vuelve débil (sobre todo pasando los 25 y sin hacer ejercicio). Los deslices y placeres culpables son inevitables, pero hermanos, eviten dedicar su vida a la herejía en la medida de lo posible.



Amarás al Rock por sobre todas las cosas.

Esto es, que amarás al rock por sobre todas las cosas.

No tomarás el término “alternativo” en vano.
No clasificarás a cualquier banda como alternativa sólo porque se te hace bien “chida” y “original”. El alternativo se despidió el siglo pasado.

Santificarás el Rock Clásico
.
No blasfemarás su legado

Honrarás a los padres del Rock
.
Nunca cuestionarás su contribución a la música sin importar su género u origen.

SI Matarás… reguetoneros.
Simbólicamente hablando.

No sintonizarás MTV.
Pues ver MTV no es asegurarse un paso al infierno del Rock, es estar ya en él.

Escupirás los CD’s de las boybands o Divas para quinceañeras vírgenes.
Pues los conflictos de identidad sexual y la ñoñez no tienen cabida en el mundo del Rock-No Rock.

No Venerarás géneros impuros.
Como el nu-metal, el happy-punk o el emo.

No adorarás falsos ídolos de las listas de la popularidad.
Como el hip-hop y el R&B

No escucharás punchis-punchis o DJ`s.
Pues en este blog ni si quiera consideramos eso como música.